Guatemala fortalece acciones contra la cacería y el tráfico ilegal de fauna silvestre

El Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) lanzó la campaña ¡Déjame vivir, no me mates!, con el fin de informar y sensibilizar sobre la función estratégica de la vida silvestre para mantener en buen estado el funcionamiento de los ecosistemas naturales y la provisión de los bienes y servicios para la vida y productividad de la sociedad guatemalteca, la importancia de su protección y conservación promoviendo acciones responsables que contribuyan a prevenir y contrarrestar su cacería. 
Guatemala es reconocido como uno de los países megadiversos en el mundo, al albergar una gran riqueza de especies, ecosistemas y recursos naturales. 

Esta biodiversidad constituye un patrimonio natural invaluable y un elemento fundamental para el desarrollo sostenible, el bienestar humano y la identidad del país.
La protección de la biodiversidad está estrechamente relacionada con el desarrollo sostenible del país. La conservación de la fauna silvestre contribuye a mantener recursos naturales esenciales como el agua, los bosques, el equilibrio de los ecosistemas y la productividad económica del país. 

Guatemala cuenta con la Estrategia Nacional contra el Tráfico Ilegal de Vida Silvestre (2020–2029), un instrumento de política pública orientado a prevenir, controlar y reducir las actividades ilícitas que afectan a la fauna y flora silvestres del país. Esta estrategia reconoce que el tráfico ilegal de vida silvestre es un fenómeno complejo, estrechamente vinculado a prácticas como la cacería furtiva, la tenencia ilegal y la comercialización no autorizada de especies y sus derivados.
El incumplimiento de estas disposiciones constituye delito, sancionado con penas de prisión de cinco a diez años y multas que oscilan entre Q10,000 y Q20,000, de acuerdo con la Ley de Áreas Protegidas 4-89. La ley también establece que la protección de la fauna silvestre es una responsabilidad colectiva, declarando la acción penal pública y promoviendo la participación ciudadana en la denuncia de estas prácticas.

A pesar de este marco normativo, la cacería persiste y mantiene un vínculo directo con el tráfico ilegal de vida silvestre, ya que muchos ejemplares cazados son destinados a circuitos de comercialización ilegal como carne, mascotas, trofeos o derivados. Esta dinámica incrementa la presión sobre las especies al introducir incentivos económicos que perpetúan la actividad.
Ante este contexto, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), como ente rector en la materia, impulsa acciones integrales que combinan regulación, control, educación ambiental y participación comunitaria.

La campaña nacional contra la cacería furtiva se alinea directamente con los objetivos de la Estrategia Nacional, promoviendo un enfoque preventivo basado en la sensibilización, la educación ambiental y la reducción del apoyo social a estas prácticas. Al desincentivar la compra, el consumo y la comercialización de fauna silvestre, se busca debilitar los eslabones iniciales de la cadena del tráfico ilegal. Y se insta a la denuncia responsable.

Visitas: 24

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *