El uso de plaguicidas orgánicos, una opción económica para Guatemala
En un contexto global que demanda prácticas más sostenibles y una alimentación libre de químicos, la agricultura urbana y familiar está experimentando un retorno a sus raíces biológicas. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) ha emitido recientemente una serie de recomendaciones para la implementación de plaguicidas orgánicos, destacándolos como una alternativa natural, económica y amigable con el ambiente para el cuidado de los cultivos en el hogar. Estos insumos no solo actúan como protectores contra plagas, sino que fortalecen la producción de alimentos sanos sin comprometer la fertilidad del suelo ni la salud de quienes los consumen.
La “Botica Verde”: Propiedades repelentes y fungicidas
La eficacia de estas preparaciones no es casual; responde a las propiedades bioquímicas de plantas comunes. Según las autoridades agrícolas, ingredientes como el ajo, la cebolla, el chile, la ruda, la menta, el romero, la cola de caballo y el chichicaste poseen facultades naturales para repeler insectos o combatir enfermedades fúngicas.
La ciencia respalda estas aplicaciones: el ajo (Allium sativum) contiene alicina, un compuesto azufrado con potentes efectos antimicrobianos; el chile (Capsicum) basa su poder en la capsaicina, un irritante natural que disuade a los herbívoros; y la cola de caballo (Equisetum arvense) es rica en sílice, un mineral que fortalece las paredes celulares de las plantas, creando una barrera física contra los hongos.
Para facilitar la adopción de estas tecnologías, se han difundido recetas específicas que permiten a las familias fabricar sus propios insumos con productos de uso cotidiano:
• Solución de ajo: Diseñada para el control de hongos, bacterias e insectos. Requiere picar 4 dientes de ajo en 10 litros de agua, dejando reposar la mezcla por 5 días antes de filtrarla y aplicarla semanalmente.
• Cóctel de chile, cebolla y ajo: Esta mezcla es particularmente eficaz contra pulgones e insectos defoliadores. Se obtiene moliendo un cuarto de libra de cada ingrediente hasta extraer su jugo, el cual se diluye en 10 litros de agua tras un reposo de 24 horas.
• Infusión de chichicaste: Útil contra plagas rastreras y de suelo como la gallina ciega, hormigas y zompopos. Se prepara macerando una libra de planta fresca en 1.5 litros de agua durante dos días, para luego diluirlo en un volumen final de 10 litros. Mientras que la cebolla y el ajo actúan principalmente como repelentes, el chichicaste se recomienda específicamente para disminuir la presencia de insectos chupadores.
Se recomienda utilizar estos preparados de forma preventiva, antes de que la plaga se convierta en una infestación incontrolable. La repetición de las aplicaciones debe ajustarse a las necesidades específicas de cada cultivo y al ciclo de vida de los insectos que se pretendan controlar.
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