La historia del Día de Reyes y el simbolismo detrás de la tradicional Torta de Reyes
Una tradición que cuenta con una historia en diferentes países del mundo. Cada 6 de enero, millones de familias en América Latina, España y diversas comunidades del mundo celebran el Día de Reyes, una tradición que combina historia, fe y costumbres populares que han perdurado por siglos. Aunque hoy se vive como una fiesta familiar marcada por regalos y reuniones, su origen se remonta a los primeros siglos del cristianismo.
La festividad conmemora la visita que, según el Evangelio de Mateo, realizaron tres sabios provenientes de Oriente para adorar al recién nacido Jesús. Estos personajes llamados o conocidos como Melchor, Gaspar y Baltasar, no fueron descritos originalmente como reyes ni como tres; esa interpretación surgió más tarde, cuando la tradición cristiana les asignó coronas y nombres para representar la universalidad del mensaje cristiano.
Sus ofrendas para el hijo de Dios hecho hombre:
- Oro
- Incienso
- Mirra – simbolizaban la realiza, la divinidad y la humanidad del niño.
Con el paso del tiempo, la celebración se expandió por Europa y luego por América, donde adquirió matices propios. En países como Guatemala, México y España, la fecha marca el cierre del ciclo navideño y se vive como un momento de convivencia, ilusión infantil y continuidad cultural.
Uno de los elementos más emblemáticos de esta festividad es la Torta de Reyes, también conocida como Rosca de Reyes en otros países. Su origen se sitúa en la Francia del siglo XIV, donde se preparaban panes dulces circulares para celebrar la Epifanía. La forma redonda representaba el ciclo eterno del tiempo y la corona de los reyes, mientras que las frutas confitadas evocaban las joyas incrustadas en ella.
La tradición de esconder una figura dentro del pan surgió posteriormente. En un inicio se utilizaban habas secas; más tarde, pequeñas figuras de porcelana o plástico. Encontrar la figura simboliza la buena fortuna y el compromiso de quien la recibe para participar en la siguiente celebración comunitaria, que en muchos países es el Día de la Candelaria.
En Guatemala, la Torta de Reyes ha adoptado un carácter propio: es un pan dulce esponjoso, decorado con frutas cristalizadas y azúcar, que reúne a familias y amigos alrededor de la mesa. Más allá de su sabor, representa la unión, la esperanza y la continuidad de una tradición que conecta generaciones. Hoy, en un mundo que cambia rápidamente, el Día de Reyes sigue recordando la importancia de compartir, celebrar y mantener vivas las historias que nos unen. La Torta de Reyes, con su mezcla de historia, simbolismo y sabor, continúa siendo un puente entre el pasado y el presente, un gesto sencillo que cada año renueva la magia de esta fecha.

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